LA “SARTORIZACIÓN” DE LA POLÍTICA / Por Dr. Guillermo Chiribao

Esta campaña está dando que hablar. Creo que para mal.

Dos cuestiones preocupantes han surgido con relativa intensidad en estos días y que a muchos nos generan una enorme preocupación por la salud de nuestra democracia.

El licenciado Sartori y sus acciones

Hemos asistido asombrados al espectáculo que está dando el licenciado Sartori a vista y paciencia de muchos de sus “correligionarios”.

Un licenciado a quien esos correligionarios afirmaban desconocer hasta el mismo día en que se develó el misterio de la infantil campaña: “No lo conoce a Juan Sartori”.

No se requería mucha sagacidad para sospechar que la cosa no era tan así. Que seguramente lo conocían y desde hacía un tiempo.

Y apareció la primera “sorpresa”, según el programa Santo y Seña de hace unos días, la empresa de negocios dudosos UAG, hasta habría decidido incursionar en la política en el año 2014 proponiendo como candidato presidencial blanco a uno de sus “CEOS”, el militar retirado Oscar Costa.

Como en el truco, una pieza de la muestra.

Pero esta semana apareció una catarata de noticias en la misma dirección, que vinieron a demostrar que el desconocido era conocido y “pico”.

El licenciado, según los analistas, cambió su estrategia y se lanzó al ataque de sus contrincantes en la interna. Entonces a quema ropa lanzó la noticia de que había aportado en anteriores campañas a la candidatura de Lacalle Pou.

Y su competidor no lo negó, lo confirmó. Con la aclaración de que solo fue para una interna. Casualmente no se requiere probar aportes en las internas.

Pero siguió la cosa, con total desparpajo se presentó en el homenaje partidario a Wilson Ferreira, con el mismo estilo entre simpaticón, canchero y sobrador.

Una cámara (no se sabe si propia o de periodistas) lo siguió, al estilo Liga Española con Messi, en cada movimiento.

Lo cierto es que en las mismas se nota claramente que se mató de la risa por no saber cantar el himno partidario y que sobró de manera grosera a algún dirigente importante de lo que en definitiva es “su” partido también.

Créanme que para un blanco que un candidato a presidente no sepa la letra de la Marcha de los Tres Arboles, es algo imperdonable. No sé si está bien, está mal, pero los blancos son así. Viene del fondo de la historia y en parte refieren a ese sentido de pertenencia y de orgullo por abrazar la divisa. O sea… reírse por no saber la letra, es algo bastante grueso.

Varios se calentaron, con o sin razón pero se calentaron, lisa y llanamente.

Y llegó el otro capítulo, tras cartón, el licenciado subió la apuesta con dos hechos fuertes.

Dice que no solo aportó a la financiación de la campaña de Lacalle Pou, sino que también aportó a la de Larrañaga.

Pasaron las horas y nadie lo ha desmentido. O sea; pregunta inocente como decíamos hace unos días: el licenciado ¿era realmente un desconocido?

Sin tomar en cuenta las acusaciones de Alem García, inefable edecán devenido a primera figura, quién con total desparpajo adoptó una actitud radical que nunca antes se le había conocido, en tiempos de segundón de Carlos Julio Pereira.

Y ahí nos encontramos con otro hecho violento y desconocido para nosotros, protagonizado por el licenciado: lisa y llanamente le roba el slogan principal a Larrañaga: “Vivir Sin Miedo”. O sea, lo roba. Lisa y llanamente se apropia y lo usa como propio. Algunos petardos de artificios fueron lanzados pero poca cosa más.

Bastante raro llegado el caso.

El bagayero patriota

Otro hecho en consonancia con lo anterior, que refiere a lo que bien ya se podría denominar: la “SARTORIZACIÓN” DE LA POLITICA DE LOS BLANCOS”, estuvo dado por la promoción de una lista de Lacalle Pou en Tacuarembó, encabezada por un Contador Público, que como distintivo ha puesto “UN BAGAYERO UN PATRIOTA”.

Insólito sin dudas y por varias razones.

Hoy el contrabando de conformidad con el Código Aduanero, además de considerarse una infracción tributaria, está estipulado como un delito.

Por ende todo aquel que “pasa” la frontera sin declarar las mercaderías que introduce al país está cometiendo un delito.

Lo sabemos todos. Los que un día pasamos una botella o una caja de café y por supuesto los que pasaron elefantes grandes y están organizados para tales fines con enormes recursos.

Sin dudas que todos conocemos personas que hace de ello su medio de vida. Los famosos quileros de las canciones. Pero es seguro que ninguno de ellos, hablará con orgullo de su profesión y menos se considera un patriota.

Pues bien, en una lista con la foto de Lacalle Pou, y en su nombre, se estipula que el bagayero es un “patriota”.

La pregunta es, si quien evade la ley, quien comete delitos se considera un patriota, ¿cómo deberíamos llamar al pequeño bolichero o comerciante que día a día se rompe el alma con su familia para cumplir con las obligaciones tributarias que se les impone a los negocios formales? ¿Un GIL acaso?

O sea, desde una lista con foto de Lacalle Pou, están despreciando y tratando de giles a toda esa gente.

¿Qué dicen los comerciantes afines al candidato ese? ¿Están felices de que una lista diga UN BAGAYERO UN PATRIOTA?

Un asunto delirante que debería hacernos reflexionar.

Acaso podemos pensar que en algún momento, algunos de esos sectores ortodoxos y fuertes que pregonaban el aborto legal, podrían poner en una lista política una frase así como: “un abortero un patriota”. ¿Verdad que sería de loco?

¿Está bien entonces, que se diga un delincuente un patriota?

No se entiende, como por captar un par de votos se llegue a algo que por ahí hasta linda con la apología del delito.

Pero parece que todo vale.

Nadie les prohíbe que en un programa de gobierno, se estipule la derogación de los aranceles a las importaciones, pero convengamos no es una tarea fácil para ningún gobierno, prescindir de esos ingresos tributarios porque sí. Y no es tarea fácil llegar a prescindir de todos los pequeños comercios formales que seguramente perderían su razón de ser y sus fuentes de ingresos.

Pero como estamos en la “sartorización” de la política, ¿tenemos que acostumbrarnos a los planes dudosos de tarjetitas para los pobres viejos jubilados, que no se sabe bien que corno son ni a quienes abarcarían al decir de los propios asesores?

¿Nos tendremos que acostumbrar que los contadores públicos, en sus listas partidarias, pregonen y alienten la comisión de delitos tributarios como el contrabando?

Esperemos que cuando llegue la campaña en serio, el candidato electo por ese partido les dé señales claras a los uruguayos sobre estos bolazos.

Corremos el serio riesgo de que los otros candidatos se contagien y arranquen con más fuerza con las promesas dirigidas a la mitad de la población que al decir del ex directivo del INEED, Mariano Palamidessi no está interpretando la realidad.

Según columna del recordado Paolillo en Búsqueda titulada: “La abominable grieta uruguaya”, Palamidessi dijo: “Voy a decir palabras feas. “Estamos formando dos razas distintas”: una parte de los jóvenes de hoy, en el futuro próximo, podrán entender los desafíos de la sociedad: la democracia, los cambios climáticos, la violencia o los problemas económicos; pero otra parte no podrá entender y, al mismo tiempo, será “convocada a decidir” sobre los asuntos públicos.”

En definitiva, los que sean creyentes: oren. Y los otros….mucha suerte.

 

  • Sobre el autor: Guillermo Chiribao nació en Tacuarembó y reside en Montevideo. Hijo de un zapatero remendón, es abogado de profesión. Blanco rebelde, orgulloso padre y abuelo.

 

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