EL LABERINTO DE SALSIPUEDES

Un 11 de abril…pero de 1831, yendo hacia atrás unos 181 años, se dio un momento clave de nuestra historia…de la americana…de la oriental…de la uruguaya. Allí se comenzó la campaña de genocidio y etnocidio de la cultura charrúa, desvirtuando la historia.

Desde el año 2000 se conmemora de manera oficial en nuestro país “El Día del Indio” como forma de reivindicar nuestros orígenes y de dar a conocer los verdaderos motivos de tal masacre, que explicaría en algún punto la indoscincracia resistida de nuestra sociedad. Y es con este objetivo que fue levantado un monumento a orillas del Arroyo Salsipuedes, en cuyas inmediaciones fueron atacados los indígenas.

Año a año el encuentro se realiza en Tiatucura con actividades educativas y folklóricas, destinadas más que nada al conocimiento histórico de las nuevas generaciones.

Según estudio de la unidad de Antropología Biológica del Meztizaje de la Población Uruguaya realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) el 23% presenta genes aborígenes en su meztizaje lo que eqivale a que 1 de cada 4 uruguayos y uruguayas es descendiente charrúa, más allá de los colonialismos. A su vez, 4% es netamente indígena y 12.500 pobladores se autodefinen indígenas y no descendientes.

Orgullo de descubrir un antepasado charrúa, mucho más profundo que el porte de una mancha al término de la columna o el experimentar por modismos con el ayaguasca…sentido en un espíritu libre, que no encuentra otra manera de complacerse si no es viviendo en comunión con la naturaleza, formando parte de un Sendero Rojo, como apéndice de ella…disfrutando de las cosas simples que brinda, hermosas en si mismas y sin costos como la puesta del sol, entendiendo ahora si el espíritu nómade que se presencia en su total esencia y aceptando con dignidad la forma de los batovíes propios.

Por estas horas recomiendo la película documental uruguaya “La Huella de Sepé”, cuyo rodaje se realizó fundamentalmente en el departamento de Tacuarembó…por allá al norte en los límites con Rivera.

La “marca del indio” en nuestra gente está presente, más allá de ocultamientos y eufemismos de algunos pocos. ¡Salud!

Bettina Silva Carneiro – bettinasilva13@hotmail.com

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