DESDE EL IPORA / Por Washington Benavides

Escribo desde el Iporá. Nieblas y neblinas darnauchanianas cubren los bosques, el lago, los senderos, Caio, Gerardo. Pero los pájaros, que tanto quiso San Francisco de Asís (sin ignorar el lobo de Gubia), marcan con su presencia activa, se afanan los horneros, preparando su nido-hornito, las viuditas blancas, los zorzales, y más lejos, con su grito penetrante los masaricos.

Con Nené, vamos descubriendo este martes 8: caminamos aprovechando el frescor de la niebla, y pensamos en los seres queridos, Pablo, el hijo, su compañera, las bellas nietas. Y claro que también en los amigos, esos hermanos que nos negó la sangre pero la vida nos ofrece: Gerardo, Numa, Caio, Jorge, Ciro, Eduardo, etc.

Escribo deseándole una recuperación a Chávez, y a muchos otros correligionarios de la vida, que viven situaciones adversas.
«Sursum corda!» para todos, desde este Iporá en la niebla.

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