Una exposición de trabajos del artista plástico uruguayo Abel Justo Olivera, se realizó desde el 25 de marzo al 18 de abril del corriente año en OCCO Art Gallery de la ciudad de Madrid.
La muestra individual del artista se denomina “Raíz Charrúa” y consistió en pintura, escultura y dibujo. A la misma de la misma asistieron personalidades de la cultura, medios de comunicación y público afecto al arte de Olivera.
Abel Justo Olivera, nacido en Tacuarembó, Uruguay, estuvo fincado en Madrid desde 1977 a 1985. El resto del tiempo vivió, a temporadas, entre España y Uruguay. Falleció en 2024. Su esposa, Esperanza de Benito, ha comisariado, de manera conjunta con la galería, la muestra.
El lenguaje visual de Justo Olivera transita entre la figuración y la abstracción y su obra se compone, a partes iguales, de lo gestual y lo simbólico. Artista en el que predomina la expresión, la alcanza mediante el diálogo de la línea y el color, impronta que lo hace reconocible. Las formas primitivas, las huellas, los pigmentos aplicados de forma directa provienen de su interés y formación en arqueología, territorio muy poco visitado por otros artistas de su época.
La escultura en bronce, ha sido el punto sobre el que ha girado el trabajo plástico del autor nacido en Tacuarembó, Uruguay. Otra de sus especialidades es el cobre repujado, en el que se combina el golpeado, relieve y pátinas, con lo que consigue una superficie de singular belleza, llena de matices.
En la exposición RAÍZ CHARRÚA de Abel Justo Olivera se presenta una veintena de obras de este artista hispano-uruguayo entre las que encontraremos murales de cobre, escultura, pintura y dibujo.
¿Y quién es Abel Justo Olivera?
Nació el 2 de Agosto de 1938 en Tacuarembó, Uruguay y falleció el 29 de Junio de 2024 en Madrid, España.
Ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1964 y se especializó en escultura con el escultor catalán Eduardo Yepes. A su conocimiento añadió Arqueología, Antropología y un curso de soldadura de la Facultad de Ingeniería.
Realizó viajes de estudio por América del Sur, especialmente en Chile, Brasil, Perú y Bolivia. Más tarde se dirigiría a México, Europa y África y se establece en Madrid de 1977 a 1985.
Vivió entre España y Uruguay. Tres años dedicados a la ordenación y clasificación de las colecciones arqueológicas del Museo del Indio y del Gaucho de Tacuarembó en Uruguay.
Colaboró con el maestro Eduardo Yepes en el gigantesco mural del Palacio de la Luz en Montevideo y en 1972 realiza su primera exposición. En 1973 realizó varias investigaciones arqueológicas en el Alto Amazonas junto con una expedición científica del Instituto Aystettstrebe de Frankfurt, Alemania.
En 1977, debido a la dictadura muchos de sus compañeros artistas fueron exiliados y otros desaparecidos, por lo que no volverá a su país en 5 años. Más tarde conocería al pintor W. Barcala, y a los escritores Mario Benedetti y Antonio Larreta en Madrid.

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