TAMBORES: Un pueblo entre dos departamentos

Donde el límite es una anécdota.

La localidad nació con el ferrocarril y sus vecinos se mueven entre Paysandú y Tacuarembó con lógica de cercanía y de pertenencia.

Tambores tiene una particularidad administrativa que no se representa en el devenir de sus pobladores. La localidad se encuentra repartida entre los departamentos de Paysandú y Tacuarembó, con la avenida principal como referencia del límite. No obstante, la vida cotidiana se saltea la división territorial y transcurre como una unidad.

El alcalde de Tambores, Daniel Giménez, asevera que para los habitantes esa frontera tiene escasa incidencia. “Tambores es uno solo. Los límites solamente son geográficos”, subrayó a Montevideo Portal.

La cercanía con la ciudad de Tacuarembó ayuda a entender esa dinámica. Tambores se encuentra a unos 38 kilómetros de esa capital departamental, mientras que Paysandú está a unos 208 kilómetros. Por esa razón, buena parte de los trámites, servicios y vínculos cotidianos se resuelven hacia Tacuarembó, aunque la administración municipal corresponda a Paysandú.

“Los pobladores de Tambores y del municipio mismo tienen más gestiones en Tacuarembó. Se identifican más como tacuaremboenses que como sanduceros”, señaló Giménez.

La división también alcanza a los servicios públicos. En el pueblo funciona la Escuela N°64, correspondiente a Tacuarembó, y la Escuela N°92, del lado de Paysandú. En materia policial, una parte corresponde a la Seccional 10ª de Paysandú, mientras que el sector vinculado a Tacuarembó queda bajo jurisdicción de la Seccional 13ª, ubicada en Batoví, y de la Quinta Sección del departamento.

Eso no impide que los habitantes utilicen servicios de un lado u otro. Un niño puede concurrir a una escuela ubicada en el sector correspondiente al otro departamento y los vecinos realizan gestiones cruzando el límite sin que esa división determine sus relaciones. “No tenemos esa distinción de que vos sos de Tacuarembó y yo soy de Paysandú. Nada que ver”, dijo el alcalde.

El propio funcionamiento municipal es un ejemplo de esa convivencia, porque Giménez trabaja junto con la funcionaria de la oficina recaudadora de Tacuarembó en Tambores. Los dos viven, además, en departamentos diferentes al que administrativamente les corresponde. “Yo soy alcalde del municipio de Tambores y vivo del lado de Tacuarembó. La encargada de la oficina que trabaja en Tacuarembó vive del lado de Paysandú. Por eso te digo: el límite es solo geográfico”, insistió.

Otros pueblitos

El municipio de Tambores comprende también a Piedra Sola y Arbolito. La zona se encuentra asentada sobre la Cuchilla de Haedo y cuenta con una fuerte vinculación histórica con la actividad rural. La economía local depende principalmente de la producción pecuaria, con una presencia menor de la agricultura y sin un desarrollo forestal relevante.

Otrora, el ferrocarril resultó ser decisivo para el nacimiento y crecimiento de estas localidades. La estación de Tambores, vinculada al desarrollo de la zona desde fines del siglo XIX, ha sido recientemente remodelada y actualmente funciona también como terminal de ómnibus. La antigua infraestructura ferroviaria conserva así una utilización diferente a la original.

“Hay mucha historia detrás de cada pared de esas estaciones. Fueron las que dieron vida en un principio a toda esa zona”, mencionó Giménez. Piedra Sola conserva también su estación de AFE, aunque actualmente está en desuso.

El ferrocarril convirtió a Tambores y a otros puntos de la zona en lugares vinculados al movimiento de ganado y a los embarques hacia fines del siglo XIX. Con el tiempo, alrededor de esas estaciones se consolidaron los centros poblados y una red de relaciones económicas y sociales que todavía forma parte de la identidad local.

Giménez llegó a Tambores desde Minas, donde nació. Su padre ya estaba radicado en Tacuarembó, pero durante su infancia regresaba con frecuencia a Lavalleja por los vínculos familiares. Después de cursar un año de escuela en Tambores, se radicó definitivamente en la localidad.

“La gente de Tambores me recibió bien. Me abrió las puertas, tanto en lo laboral como en lo personal, y me quedé por acá”, contó. Con los años pasó a considerarse parte de la comunidad. “Me considero tamborense y defiendo a Tambores. Lo llevo en la sangre”, enfatizó.

Esa pertenencia también caracteriza la forma en que el pueblo sanducero/tacuaremboense se relaciona con los dos departamentos. Administrativamente, Tambores está dividido. En la práctica, sus habitantes construyeron una comunidad que funciona por encima de esa frontera. Y es lo que vale.

Por PEDRO DUTOUR

  • Extraído de Montevideo Portal

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