Hace unos días escribí estas palabras, reflexionando sobre cuanto poder tienen.
Hoy, ante terribles hechos que nos entristecen a todos, vuelvo a pensar que debemos cuidar mucho lo que decimos. Las palabras pueden generar heridas profundas o abrazar cálidamente.
Las palabras son mágicas.
No somos conscientes de su poder.
Pueden construir o aniquilar.
También las ausencias de palabras, los silencios, pueden ser destructivos.
En la sociedad actual cada vez son más frecuentes esos vacíos. Esos silencios que generan abismos, profundos y oscuros.
Estamos demasiado apurados, ocupados, escindidos de nuestra humanidad.
Hace falta volver a reencontrarnos.
Debemos recordar que somos uno. Que las palabras amorosas construyen.
Cada uno de nosotros tiene el poder de crear a otros. Con palabras podemos hacer/los más empáticos y cálidos.
Creemos puentes que nos lleven a cruzar los abismos de silencios.
Puentes de palabras que abracen, que entibien, que brillen para iluminar a otros.
Solo dando crecemos.
Debemos recordarlo y ponerlo en práctica.
Luchemos por un mundo con puentes de palabras que derroten abismos de silencio.

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